Un capitán para el barco culé – GLADIADORES DEL FÚTBOL

Un capitán para el barco culé

No sólo la cinta en el brazo de uno de los que corre por el verde con el balón al pie ejerce como símbolo de figura líder, cuestionamientos aparte, ya que desde las oficinas, con o sin corbata, una cabeza tiene que sobresalir por encima del resto. El Barcelona muestra huérfana la silla presidencial, capítulo que debió cerrarse el 24 de enero, pero como todo, la Covid 19 ha aplazado hasta el 7 de marzo las elecciones, fecha lejana para un club que anda en manos de una Junta Gestora que poco puede dictaminar en medio del caos económico y deportivo que vive la entidad azulgrana.

Bartomeu es historia con tendencia negativa, aunque lo contradictorio es que desearan su salida esos que le permitieron llevar los hilos culés en el 2015. La realidad es irrefutable. La generación treintañera que viste de corto con los colores blaugranas con Messi como abanderado, así como algunos que ya no están, ponían vendas en la retina de los que hoy se alarman porque el equipo catalán lleva sin levantar un trofeo desde el 2019.

Algo es cierto, ni Josep, ni Abidal, Robert, Planes… juegan en el rectángulo donde la esférica va de lado a lado. Los máximos responsables son esos que no han sabido defender los balones que eran lanzados desde una de las cuatro esquinas del Olímpico y de Anfield. La ausencia de P y C entre la A y la D va más allá de Valverde, Setién, incluso Koeman, quien sigue dando órdenes pegado a la banda porque prescindir de él no haría girar la tuerca 180 grados.

Bajo la tormenta, los tres sobrevivientes gracias a las firmas para confirmar la candidatura se pronuncian hace días, antes y después del adiós de Bartomeu, antes y después de que Leo se abriera y sacase toda su bronca, esa que evita contarle al psicólogo, en fin, antes y después del fracaso en la final de la Supercopa. Joan Laporta, Víctor Font y Toni Freixa juegan sus cartas o, mejor, en dialecto futbolero, rematan a puerta como niño que insiste en anotar más goles que sus amigos.

Claro, es comprensible de que amén de la ética, la intención de los mentados sea ganar. Ahora, la parcela azulgrana aspira y espera que con esa misma ilusión por ser portada tras el séptimo día del tercer mes del año trabajen para rescatar un elenco perdido en la cancha, en las cuentas, en la filosofía y en la apuesta por esos valores que ven roto su sueño de pisar el Camp Nou demasiado pronto, tomando caminos que no han resultado igual de felices para muchos, pero que de haber estado en casa las cosas tal vez hubiesen sido diferentes para ambas partes.

Un título en medio de este oasis futbolístico colocaba la final ante el Athletic a la altura quizás de Wembley, Roma o Berlín. Sin restarle ni un ápice al éxito bilbaíno, capaz de hacer hincar la rodilla a los merengues y a los culés en tan sólo 72 horas, presiento con tendencia a la confirmación que con otros ojos se mirara el descalabro de andar por cauces adecuados, dentro y fuera de la Ciudad Condal. Sencillo, copas de linaje superior opacarían ciertas licencias para dejar escapar un partido que estaba más del lado catalán que del vasco. Eso sí, en el césped también cuenta algo más que el talento y de eso, los “leones” van sobrados.

Los pretendientes del asiento presidencial se pronunciaron al respecto, dejando clara sus posturas, esas que deben calar en cabeza fría para comprender y luego votar con objetividad. Freixa ataba y culpaba a los árbitros, Font habla de noche triste y Laporta de forjar un proyecto. Puede que ahí esté la clave. Proyecto, idea básica para los momentos que corren, con riesgo de llegar hasta los acreedores, ojo, sin exageración.

Con lo dicho no decanto la balanza hacia nadie, aunque Joan dice tener la credibilidad del 10. A ello suma su anterior mandato, no exento de polémica, pero con triunfos que se quedaron en el corazón blaugrana. Dicen que hay que saber de dónde venimos para saber a dónde vamos, algo que el Barça tachó del refranero. Claro que fichar sigue siendo primordial, pero antes debe haber solvencia, planificación y criterio de conocer las prioridades. El rescate se vislumbra complejo, pero nada que se haya logrado con comodidad se valora de igual manera que eso que costó noches y más noches en las que cientos de esquemas y fórmulas fueron desechadas en post de encontrar la solución adecuada, nunca la perfecta, pues siempre hay que prever el error para posteriormente no repetirlo.

 

Convirtiendo las gambetas en tinta

Comentarios de Facebook

0