La competencia más devaluada – GLADIADORES DEL FÚTBOL

La competencia más devaluada

La pandemia afectó a todos y cambió cronogramas a distintos niveles. El fútbol argentino no estuvo exento a esta actualidad y debió replantearse como volver a la actividad luego de siete meses de parate. Y, si bien era complicado reorganizarse, el resultado no pudo ser peor.

O, en realidad, puede seguir empeorando porque con los dirigentes que hay nunca se sabe, de hecho el futuro no es alentador tampoco. Pero no hace falta hacer futurología para saber que la competencia se devalúa año a año sin una idea clara de que se está jugando siquiera. Porque, si aún no estabas enterado, lo que está en juego ahora no es el torneo propiamente dicho sino una copa que, básicamente, sirve como un parche.

Se decidió no continuar con aquella Copa de la Superliga que había comenzado a principio de año y que se llegó a disputar una sola fecha antes que el coronavirus acechara también a la Argentina. El motivo fue el cambio de mando que hubo, se disolvió la Superliga y se creó la nueva Liga Profesional que ya no es independiente de la AFA. Los motivos de esto tampoco fueron muy esclarecidos pero la promesa de transparencia trajo más problemas que certezas, ya que todos los clubes presentaron deudas, por lo que no convenía entrar en un marco de tanta legalidad, menos aún si las sanciones finalmente no se cumplían o ni siquiera se aplicaban.

Las zonas de la Copa de la Superliga finalmente suspendida

Era la oportunidad para adecuarse al calendario europeo y la desperdiciaron. Se podía comenzar en Octubre-noviembre y dar inicio a un torneo largo, ida y vuelta, que terminara en junio, antes de la Copa América. Iba a quedar un calendario un poco apretado pero si se abría el dialogo con la Conmebol tal vez podía seguir el mismo ejemplo y adecuar las competencias internacionales a las fechas de la Champions League o la Europa League. Tiempo hubo de sobra porque, a medida que se estiraba la pandemia, se podía plantear la opción y negociarlo con todas las confederaciones del continente sudamericano. Pero se dejó pasar una oportunidad única de copiar lo bueno del formato europeo (a nivel espectáculo no había nada que envidiar y de hecho la imitación opacó lo bueno de acá), no porque sea mejor pero porque la economía de allá manda y puede dejar a un equipo sin jugadores a mitad de la competencia.

La pelota tenía que volver a rodar como sea y empezó la primera Copa organizada por la Liga Profesional. Un formato insólito, sin descensos y sin prácticamente nada en juego fue la opción elegida. Si Boca, River o Argentinos salen campeones el cupo que otorga esta Copa para la Libertadores quedaría invalidado ya que el subcampeón no se hacía con el mismo sino que se le otorgaba a Vélez, por la tabla del torneo, en un principio. Ahora, entre más desorganizaciones, el fortín ya está clasificado porque se le adjudicó el cupo que ofrecía la Copa Argentina ya que la misma no se podrá finalizar antes del comienzo de la Libertadores 2021. Conclusión: se sigue elaborando sobre la marcha pero es posible que lo único en juego de la actual Copa Diego Maradona sea un boleto para la Copa Sudamericana del 2022. Sí, 2022.

Lo atractivo, para buscar algo positivo, de ganar esta copa es el nombre. Tras el fallecimiento de D10S se decidió conmemorar al astro poniéndole a la competencia justamente Copa Diego Armando Maradona. Un homenaje de bajísimo nivel para alguien tan importante como “Pelusa” pero, si lo explotaron comercialmente en vida porque no hacerlo con su muerte también. Con el fin de vender estos nefastos justifican cualquier cosa.

Maradona en la primera fecha de la Copa

Nefasto como fue todo lo que se organizó hasta ahora, desde el sorteo a la importancia que le dieron los clubes. De hecho solo tres equipos que tuvieron doble competencia lograron clasificar a la fase final, Independiente, Boca y River. Equipos que cuentan con mayor recambio y no tuvieron que elegir un campeonato u otro mientras que los otros, aprovechando una competencia “light”, vendieron sus figuras sin preocuparse siquiera de reemplazarlas porque, total, no se juega por nada.

En lo que respecta a la organización en sí del torneo, se pueden encontrar distintas incongruencias. Los sorteos generaron polémica y al final gracia, porque como bien se dice, uno a veces ríe para no llorar. El primer sorteo emparejó a Huracán y San Lorenzo en el mismo grupo pero finalmente no lo compartieron debido a que no querían demasiados equipos de Buenos Aires juntos.  Cuestión que Argentinos terminó coincidiendo en el grupo del ciclón y Vélez en el del globo, ambos también de la capital. Arreglaron como quisieron porque en algunos casos ni siquiera se veía lo que tenía escrito el papel que sacaban de la bolilla.

Para el segundo sorteo, en cambio, además de los distintos defectos de producción el propio presentador reconocía y bromeaba que tuvo que estudiar el formato de la copa un largo rato para poder comprenderla.

El papel en blanco extraído del bolillero

La primera fecha siguió echando leña al fuego, casi se suspendieron dos partidos. Unión vs Arsenal por problemas con el operativo policial en un encuentro que se disputó a puertas cerradas, sin gente debido a la pandemia. Mientras que River contra Banfield se postergó porque se le prohibió al millonario jugar en su centro de entrenamiento para cuidar el producto. Producto que se devalúa solo con todas estas irregularidades pero que además en el exterior no se puede adquirir. No existe la posibilidad de comprar el pack para ver los partidos, aunque, quizás, sea un favor para el espectador. Tampoco se puede esperar mucho, demasiado que lo televisan en Argentina porque antes de comenzar la competencia la AFA rescindió unilateralmente el contrato con Fox Sport, dueño de la mitad de los derechos televisivos. Luego se llegó a un arreglo momentáneo ya que no había demasiadas alternativas y finalmente la trasmisión de los partidos se mantuvo igual.

Los dirigentes pregonan la seriedad y el cuidado del fútbol argentino pero actúan como si lo único que quisieran es dañarlo aún más. El nivel es malo y las motivaciones son escasas. Si siguen con la idea de volver a los 30 equipos volveremos a tener una competencia aún más dispareja con clubes que no dan la talla en primera y solamente seguiría bajando el nivel. Pero, mientras la pelota esté en juego, el hincha seguirá acompañando aunque lo hará más por necesidad que por voluntad. Esperemos que no le terminen de robar la pasión.

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