¡Junior Campeón de la Superliga 2020!

Llegaban los equipos al Pascual Guerrero, después de tres días de insomnio, nervios y ansiedad. El hincha sabía que al llegar el viernes empezarían los noventa minutos del todo por el todo, de la gran final de los campeones del 2019. La noche anterior sonaban los bombos, gritaban las trompetas, y la pólvora en los cielos anunciaba la alegría. Los locales se iban a hacer notar, no había otra opción.

Los pronósticos hablaban y los periodistas dialogaban que veían cada minuto más difícil una posible remontada. Un equipo sin ideas que en casa no tuvo más opción que quitar los delanteros y poner diez arqueros después de una expulsión, no se veía como un favorito para llegar al título. sin embargo, la diferencia de un gol y los noventa minutos por delante sabrían decir que lo único predecible del fútbol es que es impredecible.

Andrés Rojas, después del minuto de silencio por las víctimas en los disturbios en Bogotá, anunciaría el inicio del encuentro y sería América de Cali el equipo encargado de rodar el balón. Los mismos once que habían ganado en Barranquilla empezaban a asociarse reconociendo el terreno. A diferencia del ex DT del América, a Juan Cruz Real le atrae más la posición de Ramos como centro delantero y Arias como extremo, explotando menos las bandas y apostando por el pase al vacío del mediocampista.

[adsense]

El Junior por otro lado dejó de apostarle al doble 5, y se concentró en un 4-4-2, dejando a Teo como delantero y no en posición de 10, de igual forma sacrificó a Carmelo como ala izquierda y le apostó al carrilero exterior Freddy Hinestroza. Aunque es verdad que sacrificaron mucho juego interior, el equipo visitante empezaba a cubrir espacios, sabía subir y bajar de forma que no estuvieran expuestos en el contraataque, y la forma física en la que llegaron definitivamente les ayudó.

A los diez minutos Didier Moreno dio un pase por toda la banda a Miguel Borja y aquí llegaría la acción polémica del encuentro: Justo en la línea logró el delantero Juniorista centrar el balón y como amor de toda la vida este cayo en el pecho de Freddy para que el número 8 enganchara con el pie izquierdo y con la diestra la mandará a guardar. Las redes explotaban, los hinchas morían de euforia, sin embargo, el factor tecnológico no faltó. Aunque no había VAR en esta final muchas cámaras captaron que el balón ya se había ido en su totalidad, argumentando que el gol no era válido. Muchos otros decían que al ser una esfera aunque la parte de abajo estuviera fuera el balón estaba perfectamente alineado con la línea final. A consideración del lector puede estar la respuesta, pero Rojas anunció que llegaba el primer gol del encuentro.

‘Los Diablos Rojos’ no podían conectar, salían bien de propio arco pero después de media cancha no lograban pasar el balón. Esperaba un gran muro blanquiazul perfectamente organizado con dos líneas de cuatro y atacando con doble marca. Empezaban los rojos a encontrar soluciones por las bandas pero como como dice el gran refrán popular, “hacía falta los tres centavos para el peso”. Terminaba en tiros de esquina que Carrascal recostaba al palo derecho esperando –con un poco de suerte- un gol olímpico. Pasaban así los minutos y se consumía la primera parte, los delanteros del “Tiburón” desconcentraban al equipo rival, había un choque constante entre defensas americanos y delanteros curramberos y nadie más que el mismo partido pudo demostrar que todas las tácticas del lenguaje sin balón sirven para ganar un campeonato. Así acababa el primer acto desconociendo por completo a los equipos que habían jugado, preguntándonos todos de forma irónica si eran los mismos que habían jugado los noventa anteriores.

Iniciaba la segunda mitad y la novela continuaba. La serie se encontraba en tablas y cualquier gol podría desequilibrar la partida. Salían a la cancha los mismos 22 cada uno a buscar su propio destino. El junior con un juego pausado, con experiencia buscando desconcentrar y quemar minutos y el América con un juego rápido, el alma desesperada los ojos puestos en encontrar ese gol lo más pronto posible. Con varios cambios nominales Juan Cruz Real intentaba penetrar a la gran defensa visitante que se empezaba a desarmar de a poco. Con la entrada de Moreno en el medio centro, Arias logró jugar más suelto, llegando a posición de remate varias veces y encontrando más huecos para el América.

[adsense]

Empezaba a ilusionar la idea del empate hasta que a los 82′ pasó lo impensable. Tras un rechazo del Junior en propia área, Teófilo Antonio Gutiérrez Roncancio logró cabecear eludiendo a cuatro marcas para dejar al veterano Carmelo ‘Tutunendo’ Valencia solo frente al arco. Eran segundos de tensión, ya no había más personas en la relación, únicamente El arquero y el delantero que se aproximaba a toda velocidad. Con una pasión inquebrantable el guayo derecho del “19” rozó el balón para que este se elevará y como un pincel formando una burbuja, este bajó hasta sentenciar el grito final. Todos corrieron, se abrazaron, después de caer en el infierno estaban a ocho minutos de tocar la gloria y de lograr por primera vez un doble campeonato consecutivo en la historia de la superliga.

Las lesiones no se hicieron esperar, los jugadores empezaron a aterrizar en el suelo, el desespero y la ansiedad se apoderaba de los 22 guerreros. 5 minutos decretaba el cuarto árbitro, saltó inmediatamente del banquillo toda la banda de Avelino. “5 minutos no se perdieron”, argumentaban, sabían que la decisión estaba sentenciada: solo faltaba aguantar, resistir. Llegaba el último minuto y en un saque de banda de carrascal, Teófilo Gutiérrez se aproximó a la jugada, de forma insólita Carrascal ingresó al terreno de juego aún con la caprichosa entre las manos y se encontró con un pisotón del delantero, desencadenando una doble amarilla para el jugador y una roja al final del partido: un saque lateral dentro del terreno, un pisotón, una roja.

De esta falta salió un intento de despeje por parte de Didier Moreno que terminó en la última jugada del partido. Un tiro libre justo en la media luna afuera del área, todo se definía en esa jugada: había ganador, o seguía la historia. Minuto 90+7, todos de pie, unos intentando convencer al árbitro que el encuentro ya se había acabado y otros con los ojos cerrados esperando un milagro. Ramos disparó, el balón a toda la cruceta casi imposible para un arquero promedio. Pero entonces el ángel uruguayo emergió desde el piso y voló para impedir el tanto que le diera vida a “la mecha”. “Aquí acaba todo”, sentenció, y cerró la gran obra, detuvo el tiro y anunció a los cuatro vientos que Junior era el vigente campeón de la superliga un año más.

[adsense]

Estadio: Pascual Guerrero

Resultado: 2-0

Anotadores: Freddy Hinestroza y Carmelo Valencia

Tarjetas:

Amarillas: Edwin Velasco, Marlon Torres, Freddy Hinestroza, Rafael Carrascal, Luis Paz, Carmelo Valencia, Gabriel Fuentes, Edwuin Cetré, Didier Moreno.

Rojas: Teófilo Gutiérrez.

Formaciones:

America de Cali: Chaux, Quiñones, Torres, Segovia, Velasco, Carrascal, Paz, Sierra, Arias, Ramos, Vergara.

Junior de Barranquilla: Viera, Piedrahita, Rosero, Mera, Fuentes, Gonzalez, Moreno, Pico, Hinestroza, Borja, Gutierrez.

Arbitro: Andrés Rojas (7)

Comentarios de Facebook

0